El estudio sobre las necesidades de formación es una línea de investigación que en la actualidad está teniendo gran auge, principalmente en el campo empresarial y educativo, posiblemente sea porque a partir de estos estudios se están fundamentando y legitimando propuestas de formación para un desempeño deseado.
Este CRN Madera y Corcho, dentro de su Plan de Trabajo 2022, elaboró un informe de necesidades formativas del sector financiado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y que será actualizado próximamente.
Los informes de detección de necesidades formativas identifican las competencias profesionales demandadas, en este caso, por la industria de la madera, el corcho, la carpintería y el mueble, a nivel nacional. Ofrece información de calidad que permite adaptar la oferta formativa para hacerla más eficiente y ajustada a las necesidades del sector.
El objetivo principal del informe ha sido la creación y puesta en marcha de un sistema de recogida de información que permita identificar las competencias profesionales demandadas a nivel nacional por la industria de la madera, el corcho, la carpintería y el mueble.
Se han utilizado técnicas de investigación cuantitativa y cualitativa cuya principal fuente de información es la que proporcionan personas expertas que cuentan con un conocimiento relevante del mercado de trabajo, y que desarrollan su labor en el ámbito empresarial, formativo y profesional.
Asimismo, también se obtiene información sobre cuáles son las tendencias tecnológicas de la industria de la madera, el corcho, la carpintería y el mueble, con el objeto de poder adaptar la formación del personal docente a esta tecnología que, aun estando en sus inicios, se implantará en las empresas en un futuro próximo pudiendo dar lugar a nuevas cualificaciones.
Toda esta información es imprescindible para adecuar la oferta formativa sectorial y obtener así profesionales altamente cualificados que cubran las necesidades del sector y que contribuyan a generación de empleo de calidad y a la mejora de la productividad y la competitividad de las empresas.
En definitiva, se ha pretendido ofrecer una información de calidad que permita adaptar la oferta formativa para hacerla más eficiente y ajustada a las necesidades del sector.
La entidad adjudicataria que llevó a cabo el proyecto, fue AIDIMME – Instituto Técnológico Metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines.
Cristina Revert y Rafael Porcar, miembros de la sección de Análisis de Mercados y Estrategia de AIDIMME, elaboraron nuestro informe. Esta sección se centra en investigar la evolución de los hábitos y preferencias de los hogares y consumidores. Cristina, que es una de las responsables del Observatorio de Tendencias del Hábitat, nos ofrece a continuación una visión más detallada sobre los principales hallazgos del estudio y su relevancia para el sector.

Cristina, ¿cuáles fueron los primeros pasos al abordar este informe de necesidades formativas?
C.R.: Lo primero fue sentar unas bases sólidas que garantizaran la fiabilidad del estudio. Partimos de un análisis del sector, recogiendo datos cuantitativos de fuentes oficiales y, en paralelo, identificamos a los principales actores que podían aportarnos una visión cualitativa de valor: empresas, asociaciones, centros de formación y profesionales con experiencia directa en la industria. Ese doble enfoque nos permitió acercarnos a la realidad del sector desde distintas perspectivas y diseñar un sistema de recogida de información representativo, enriquecido y útil para la obtención final de la fotografía del momento.
Y tras estos primeros pasos, ¿cómo se estructuró el proyecto? ¿Cuáles fueron los principales ejes para el análisis?
C.R.: El proyecto se organizó en varias fases: en primer lugar, la caracterización de la industria para dimensionar su peso económico y territorial; en segundo lugar, la elaboración de un mapa de stakeholders para garantizar la representatividad; y finalmente, la investigación exploratoria el sector con entrevistas en profundidad y análisis de tendencias. Los principales ejes giraron en torno a tres aspectos: las competencias profesionales más demandadas, la actualización de la formación del personal docente y la detección de nuevas tendencias tecnológicas y de sostenibilidad que ya empiezan a transformar la industria.
¿Qué tipo de expertos del sector participaron y a quién va dirigido el informe?
C.R.: Hemos contado con la colaboración de directivos y responsables de empresas de referencia, representantes de asociaciones sectoriales, federaciones empresariales, así como profesorado de formación profesional y responsables de centros educativos especializados. Esta diversidad de voces nos ha enriquecido la investigación y nos ha dado una visión complementaria.
El informe está dirigido tanto a la Administración y a los centros formativos —para que adapten los currículos y la oferta— como a las propias empresas, que pueden identificar tendencias y anticipar necesidades de cualificación en sus plantillas.

Y por último, Cristina, ¿cuáles son las principales conclusiones y qué recomendaría para que el sector sea más competitivo?
C.R.: Las conclusiones apuntan a que el sector necesita reforzar competencias transversales como el trabajo en equipo, la digitalización y la adaptación al cambio, junto con habilidades específicas en control numérico, sostenibilidad y nuevos materiales. También se observa la necesidad de mejorar la imagen del sector para hacerlo más atractivo a los jóvenes, poniendo en valor su alto nivel de tecnificación y sus oportunidades de empleo estable y de calidad.
Sería muy interesante seguir apostando por una formación continua, flexible y actualizada a las demandas empresariales y del mercado; potenciar la FP Dual como puente directo hacia el empleo y trabajar de manera coordinada empresas, centros de formación y administraciones.
Al mismo tiempo, es esencial mejorar la imagen del sector y comunicar a la sociedad su valor: hablamos de una industria con un enorme peso y repercusión en nuestra historia, en nuestra economía y en el desarrollo de nuestra Comunitat; un sector generador de empleo de calidad y con un futuro muy ligado a la innovación y la sostenibilidad.
El sector de la madera y el mueble ha sido, y sigue siendo, un pilar económico y cultural en muchos territorios; cuidarlo y dotarlo de competencias necesarias y actualizadas es clave para garantizar su profesionalización, su atractivo dentro del mercado laboral y su competitividad futura.

