Miguel Ángel Tapia es mucho más que un artesano: es carpintero, escultor, ebanista, tallista e imaginero, y es el ganador del Premio Richard H. Driehaus 2025 en Trabajos de Carpintería.

Su vida y su oficio están profundamente ligados a la madera, a sus formas, técnicas y posibilidades expresivas. Desde su taller vallisoletano Aquí se hacen Santos, da forma a obras que van desde muebles artísticos hasta imágenes procesionales, con una maestría forjada durante más de tres décadas.

Su historia con la madera comenzó muy temprano. Con solo doce años se apuntó a cursos monográficos en la Escuela de Artes de Valladolid, donde más que una afición, descubrió una vocación. A través del dibujo y la escultura fue adentrándose en el universo técnico y artístico de los oficios tradicionales: talla, carpintería, dorado, policromía… Un aprendizaje que, unido a la riqueza del patrimonio de Castilla y León, con sus retablos, artesonados, mobiliario histórico e imaginería religiosa, marcó para siempre su camino.
A lo largo de su trayectoria, Miguel Ángel ha creado numerosas piezas de imaginería procesional, elementos arquitectónicos y muebles inspirados en modelos renacentistas y barrocos, especialmente de los siglos XVI y XVII. Muchas de sus obras ya forman parte del paisaje urbano y cultural de Castilla y León, y conviven cada Semana Santa con los grandes maestros del barroco en las procesiones de Valladolid.
Pero su labor no se limita al trabajo en el taller. Desde el año 2000, Miguel Ángel ha desarrollado una intensa actividad como docente en el Centro de los Oficios de León y en el CEARCAL (Centro Regional de Artesanía de Castilla y León). Allí forma a nuevas generaciones de aprendices, compartiendo su experiencia y transmitiendo un oficio que, como él bien sabe, solo se aprende con tiempo, dedicación y sensibilidad. Su compromiso con la formación se extiende también a proyectos nacionales e internacionales, como el Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL) y el programa europeo Leonardo.
Aunque fiel a las herramientas y técnicas tradicionales, Miguel Ángel no renuncia a las ventajas que ofrece la tecnología. En su taller, las herramientas digitales se utilizan para agilizar tareas repetitivas o físicamente exigentes, especialmente en las fases previas del proceso. Sin embargo, las partes esenciales, la talla, los ajustes finos, los acabados, siguen siendo cien por cien manuales.
Porque en sus manos, la madera no es solo un material: es una forma de vida, una herencia viva que conecta pasado y presente.


