Europa refuerza el papel de la madera en la construcción sostenible

La construcción con madera está adquiriendo un papel cada vez más relevante en las políticas europeas. Lejos de tratarse de una tendencia aislada, la Unión Europea está configurando un nuevo marco normativo y estratégico que impulsa la construcción sostenible y biobasada mediante iniciativas que transforman la forma de diseñar, fabricar y construir edificios.

 

Este contexto normativo y estratégico fue analizado por Vanesa Baño, Ingeniera de Montes e investigadora de la Red Europea InnovaWood, durante la ponencia La apuesta de Europa por la construcción con madera, impartida en la Jornada Técnica y de Puertas Abiertas del Centro de Referencia Nacional de Transformación e Instalación de Madera y Corcho de Paterna con motivo de su 35.º aniversario. 

 

 

Una transformación que va más allá del uso de la madera

El mensaje que trasladó Vanesa Baño fue claro: la apuesta europea no consiste únicamente en promover el empleo de la madera como material de construcción, sino en transformar el conjunto del sector de la edificación para hacerlo más sostenible, circular y competitivo.

 

La madera destaca por ser un material renovable, capaz de almacenar carbono durante largos periodos de tiempo y de favorecer modelos constructivos industrializados y con menor impacto ambiental. Sin embargo, más allá de las propiedades del material, la verdadera transformación reside en el nuevo marco político y normativo que Europa está impulsando para favorecer este tipo de soluciones. 

 

La sostenibilidad redefine las reglas de la construcción en Europa

Diversas iniciativas europeas están configurando un escenario en el que la sostenibilidad deja de ser un valor añadido para convertirse en un requisito transversal.

 

Se está impulsando una nueva forma de concebir los espacios construidos, basada en criterios de sostenibilidad, belleza e inclusión. Este cambio responde a los objetivos del Pacto Verde Europeo, la estrategia de la Unión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia una economía más sostenible. Como parte de esta hoja de ruta, nació la New European Bauhaus (NEB), una iniciativa que traslada estos principios al ámbito de la arquitectura, el diseño y la construcción, promoviendo el uso de materiales renovables y biobasados, como la madera, para favorecer la descarbonización del entorno construido y reducir su impacto ambiental.

 

La capacidad de los recursos de origen biológico para almacenar carbono constituye otro de los ejes de la estrategia europea. Con este objetivo, el marco de Certificación para las Absorciones de Carbono y el Almacenamiento de Carbono en Productos (CRCF) establece un sistema voluntario para certificar tanto las absorciones permanentes de carbono como su almacenamiento en productos de larga duración. Entre ellos, se encuentran materiales capaces de retener CO₂ durante al menos 35 años, como sería el caso de la madera empleada en construcción, y prevé el desarrollo de una metodología específica para evaluar el almacenamiento de carbono en los edificios.

 

A estas iniciativas se suma la revisión de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), que impulsa la rehabilitación energética del parque inmobiliario europeo, fija el objetivo de edificios nuevos de emisiones cero y establece la obligatoriedad de evaluar el ciclo de vida de los edificios para conocer con mayor precisión su impacto ambiental. 

 

 

Nuevas exigencias para los productos de construcción

La sostenibilidad también está transformando los requisitos aplicables a los productos de construcción. En este sentido, el nuevo Reglamento de Productos de la Construcción (CPR) incorpora criterios relacionados con la durabilidad, la circularidad y la trazabilidad que complementan las prestaciones técnicas tradicionales y orientan el sector hacia un modelo más sostenible.

Además de las prestaciones técnicas tradicionales, el reglamento incorpora criterios relacionados con la durabilidad, el mantenimiento, la reutilización, la reciclabilidad, el uso de subproductos, la remanufactura, la modularidad o la posibilidad de desmontaje de los elementos constructivos. Entre sus novedades, figura el Pasaporte Digital de Producto (DPP), concebido para integrar la información técnica y ambiental de los productos y mejorar su trazabilidad durante todo su ciclo de vida.

 

Estos cambios reflejan la transición hacia un modelo de construcción basado en los principios de la economía circular, en el que los productos se diseñan para prolongar su vida útil, facilitar su mantenimiento, reutilización y reciclaje al final de su ciclo de vida.

 

Un mercado europeo basado en la bioeconomía

El impulso de una economía basada en recursos biológicos renovables constituye otra de las prioridades de la Unión Europea. En esta línea, la Nueva Estrategia Europea de Bioeconomía, presentada por la Comisión Europea en 2025, identifica la construcción biobasada como uno de los mercados estratégicos para acelerar la transición hacia una economía más competitiva, circular y descarbonizada.

 

En paralelo, el Plan Europeo para una Vivienda Asequible apuesta por la industrialización, la construcción modular y la digitalización como herramientas para incrementar la eficiencia en el uso de los recursos y contribuir a reducir los costes de construcción. 

 

Innovación y capacitación para afrontar el cambio

La transformación que plantea Europa no depende únicamente de nuevas normas. También exige avances en innovación tecnológica, digitalización y cualificación profesional a lo largo de toda la cadena de valor de la construcción con madera.

 

La ponencia de Vanesa Baño puso de relieve la necesidad de adaptar el sector al nuevo contexto normativo y tecnológico. En este sentido, resulta relevante la actualización de los Eurocódigos, es decir, de las normas europeas que establecen los criterios para el diseño y cálculo de estructuras de madera. Asimismo, destacó el papel del modelado BIM y su interoperabilidad con el Pasaporte Digital de Producto, que permitirán mejorar la gestión y el intercambio de información a lo largo de todo el ciclo de vida de los edificios. A ello se suma la incorporación del análisis del ciclo de vida y del almacenamiento de carbono como nuevos parámetros para evaluar el comportamiento ambiental de las construcciones.

 

En cuanto a la capacitación profesional, la respuesta europea incluye la NEB Academy Alliance. Esta red europea está destinada a formar y actualizar las competencias de los profesionales de la construcción sostenible mediante centros especializados, programas formativos y sistemas de microcredenciales reconocidos a escala europea.

 

Infografía. Tomada de La apuesta de Europa por la construcción con madera, por Vanesa Baño, 2026.

 

El futuro se construye con madera

La construcción con madera está llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante en la transformación del sector de la edificación. Su capacidad para almacenar carbono, favorecer la industrialización y contribuir a la descarbonización la sitúan como uno de los principales materiales para avanzar hacia un modelo constructivo más sostenible.

 

No obstante, esta transformación va mucho más allá del empleo de un material concreto. El nuevo escenario europeo requiere adaptar el conjunto del sector mediante un marco normativo actualizado, nuevas herramientas digitales, estándares técnicos comunes y una mayor cualificación de los profesionales.

 

En este contexto, la colaboración entre administraciones, industria, centros tecnológicos, entidades de formación y profesionales se presenta como un elemento esencial para impulsar una construcción más eficiente, circular y competitiva, capaz de responder a los retos ambientales y sociales de las próximas décadas.

 

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